NUMERO 4. Figuras Planetarias Femeninas por Denise Luna Acevedo


07 Jun

Figuras Planetarias Femeninas

El diseño opera con los tiempos de un Mismo-Mundo[1] centrada en la figura del Humano. Esta figura es severa e inflexible; se manifiesta en discursos, problemas, e intenciones que son consecuentemente materializados en ciudad-arquitectura. Se diseñan “soluciones” de problemas construidos a partir de este Mundo, el cual dicta los significados, funciones, y utilidad de género, tecnología, y diseño – para la permanencia del Humano. Este Humano, aunque no es compatible con todos los seres humanos[2], engloba y opera como una totalidad absoluta.  ¿Qué pasa con las otras figuras que no corresponden con esta? Una de estas figuras es la femenina. La figura femenina, es otros tiempos, pausas, energías, necesidades que friccionan con otros tiempos, por ejemplo, los de los sistemas económicos del Mismo-Mundo: las jornadas laborales neoliberales. Estas jornadas laborales están diseñadas a partir de una masculinidad. La mayoría de las veces, estas figuras femeninas ignoradas, avergonzadas, y excluidas son obligadas a ‘adaptarse’ e ‘incluirse’ a estos sistemas para sobrevivir. Por esto, es imperativo apropiar el diseño de las ciudades que son pensadas, imaginadas, configuradas, y construidas, desde estos modelos y sistemas del Mismo-Mundo. 

Reapropiar las técnicas del diseño requiere repensar desde las categorías epistemológicas que son limitantes; delinearlas implica trabajar-con escalas de información desconocidas en tensión con la información disponible. Estas delineaciones son xeno-entidades. Estas xeno-entidades son aperturas hacia mundos que no coinciden en escalas de tiempos ni espacios con el Mundo del Humano. Las múltiples posibilidades de xeno-entidades descubren figuras ajenas al Mismo-Mundo y pueden desmantelar sus categorías. Una de estas xeno-entidades son las figuras femeninas planetarias. Las figuras femeninas planetarias son concepciones, capacidades, escalas de tiempo y espacio, que desafían las nociones de lo que significa un planeta, un océano, un humano, una mujer… 

El Mismo-Mundo es un presente infinito. Es una continuidad acelerada sin pausa que aplana cualquier escala de tiempo que no sea compatible dentro de él. Algunas instancias han sido cruciales para su solidificación: una de éstas es la imagen global de la Tierra. El filósofo Likavčan menciona que “sin la imagen de la Tierra como un todo, no hay orden internacional, por ende, no hay geopolítica.[3]” Esta imagen, más que una representación, se volvió una “máquina abstracta” operativa que aceleró la explotación de figuras alternas al Mismo-Mundo. Otra de esas instancias fue el Colonialismo, una de las condiciones que más ha tenido protagonismo en Latinoamérica. El colonialismo consiste en la soberanía epistémica de lo desconocido; en 1494, el papa Alejandro VI asignó los derechos de cualquier territorio por-descubrirse en el sur y oeste de España y Portugal[4]. Es una totalidad financiada y legitimada en nombre de soberanía, divinidad, y ‘naturalidad’. El Mismo-Mundo permite una movilización libre para continuar la imagen operativa de lo global y la exclusión de los mundos que no corresponden a esa imagen; un derecho divino sobre lo que no se conoce. 

Cualquier entendimiento del planeta desde otros mundos fuera del Mismo-Mundo, fueron en su mayoría borrados por la Historia Universal al ser ‘contada’ desde el Mundo de los colonizadores/conquistadores, borrando otras historias; otros mundos. La manera en que se formulan las historias, los problemas, y los mundos con sus respectivas posiciones y estándares, “tendrán las soluciones que merecen de acuerdo con los términos con los que fueron creados como problemas”[5]. Las condiciones que construyen estos mundos y sus historias afectan directamente el diseño. El arquitecto Fernando Luiz Lara, expone algunas historias que han sido literalmente borradas en servicio de los poderes coloniales. Un ejemplo que da es la comisión del Tempietto (Bramante). El “Tempietto fue comisionado por la corona española (Isabel de Castilla) para celebrar la conquista de Iberia y las ‘indias’”[6]. Los reinos, ricos por su conquista, tuvieron un papel fundamental en la construcción de esta obra arquitectónica. Esta fue una de las obras[7] que marcaron un punto de ruptura en la arquitectura como se opera hoy: la arquitectura pasó de explicar cómo se lee el pasado (Vitruvio), a prescribir cómo se construirán los edificios en el futuro (Alberti)[8]. El inicio de la disciplina como una proyección hacia el futuro viene desde un pensamiento global, desde una colonización; no por su impacto en forma/diseño, sino por las acciones, flujos y recursos que la llevaron a construirse. Mientras esto ocurría, otros mundos estaban siendo alienados. 

Existen otras cosmotécnicas, alternas a este Mundo, usualmente consideradas ajenas, raras, extrañas, o víctimas; mundos con otras composiciones y técnicas. ‘Cosmotécnicas’ es un concepto definido por el filósofo Yuk Hui como “el pensamiento técnico y científico que emerge de condiciones cosmológicas, expresadas en las relaciones entre humanos y sus entornos, los cuales nunca son estáticos”[9]. En pocas palabras, es el orden cósmico y su materialización en técnicas y tecnologías. Estas no corresponden con las referencias fijas del Mismo-Mundo, razón por la que sus técnicas, tecnologías, diseños, y principalmente, lo que significa un humano, varían. Diversidades de estas cosmotécnicas se originan desde algunas figuras humanas femeninas. La práctica Kunyaza, por ejemplo, compone una noción del origen y formación del río Kivo a partir de una figura femenina: una reina Antigua de la Tercera Dinastía en Rwanda.[10] Desde esta figura, se desarrollaron técnicas de educación, música, entre otras. Kunyaza, se sale de las referencias del Mundo, donde la mujer no es un objeto de fertilidad, sino una figura que siente y expresa placer. Así como este breve ejemplo, existen otras cosmotécnicas que se pueden observar desde una historia alterna, o un presente ignorado, donde había nociones de lo femenino a escala cosmológica-planetaria: Diosas y/o sacerdotisas prehispánicas como Ixchel, Xtabay, Metztli, entre una infinidad más. Aunque, los roles femeninos de muchas de estas culturas asimismo mantenían a la mujer dentro de categorías y funciones que eran específicas y rígidas. El pasado, aún afuera de la Historia Universal y lo precolonial, no es ideal; El Mismo-Mundo está centrado en el Humano, pero las culturas prehispánicas estaban centradas en sus deidades, que, aunque son más descentralizadas del Humano y tenían nociones más abiertas y flexibles de lo femenino, la mujer que no nacía Diosa era muchas veces sometida a normas y roles de género no-negociables. Lo que logran estas cosmotécnicas del pasado/presente es, que nos ayuda a delinear los matices de lo que puede ser/hacer lo femenino. 

¿Qué otras figuras se pueden delinear? ¿Qué tal si lo desconocido es posibilitado-a-adhesión? 

Xeno-entidades son relaciones infraestructurales de una planetariedad. El pensar desde una planetariedad no es preservar la diversidad, sino crear diversidad, menciona Hui. Esta diversidad debe venir desde una localidad[11]; estas localidades pueden ser xeno-entidades. Xeno-entidades componen dos categorías: escalas de lo conocido y lo desconocido; son las tensiones entre estas dos escalas de información. Una entidad es la definición usual de unidad, individuo, y objeto completo y clasificado; es una delineación de información disponible. Esta información es designada desde la referencia del Humano, usualmente Hombre. En tensión con la entidad, está lo Xeno. Lo xeno, más que un destino o un adjetivo, es la práctica de ir más allá de los límites incompletos del Mismo Mundo. Las tensiones y relaciones entre estas dos categorías pueden producir los sistemas de conocimientos, medición, económicos, y sobre todo, diseños fuera de nuestras orientaciones Humanas. Estas relaciones/tensiones suceden desde una planetariedad. En este sentido, lo que conocemos como entidad es solo una parte, una manifestación temporal específica. Las xeno-entidades son delineaciones desde flujos de escalas de tiempo y espacios discontinuos planetarios. 

El adherirse a xeno-entidades– no atadas a nuestro sistema recursivo que produce conocimientos, o condiciona lo que el conocimiento podría/debería ser – es construir nuevos mundos. Lo que queda es intentar delinear variaciones de xeno-entidades.  

Lo planetario no es únicamente un marco de referencia fijo y externo en el cual “habitan” los cuerpos humanos. Los cuerpos están conectados a una escala meteorológica y geofísica, es decir, son planetarios[12]; son más-que-humanos. Algunos contienen escalas de tiempo y espacio alternas al Mismo Mundo.  La figura femenina es una energía planetaria que no corresponde con la mujer dentro del Mundo. No se refiere a un sólo sexo o género. Desde estas energías de la figura femenina planetaria se pueden pensar categorías epistemológicas. La figura femenina planetaria compone escalas de tiempo perceptibles e imperceptibles. Las aguas, como ejemplo, componen parte de estas figuras. Esto no es una metáfora, como expone la feminista Astrida Neimanis: “Es radicalmente material. Son ciclos complejos y compartidos – cuerpo, a cuerpo, a cuerpo – que componen nuestra planetariedad hidrocomún.”[13] El cuerpo humano tiene un porcentaje de agua que ha fluido desde hace millones de años. Los cuerpos son más como un medio de circulación entre diversas aguas. Es circulación discontinua, pero fluida; así como el concepto de Hypersea, acuñado por los científicos McMenamins, que “ondula entre y a través de todas las plantas, todos los insectos, aves, reptiles, mamíferos, células.”[14] Las figuras femeninas planetarias son tiempos oceánicos, influenciadas por sistemas extra planetarios (fases lunares) y reproductivos. Estas diversas escalas planetarias no forman parte del Mismo-Mundo. Trascienden nuestros cuerpos; nuestra vida. 

Las figuras femeninas planetarias componen escalas biológicas. Los ciclos menstruales, por ejemplo, los cuales varían en forma, regulación, y manifestación, son interrupciones al sistema continuo y acelerado del Mismo-Mundo. Esta biología, como expone el xenofeminismo, no debe confundirse como ‘natural’, como una categoría de resignación y expulsión; esto quiere decir que “la glorificación de ‘lo natural’ no tiene nada que ofrecernos”[15]. Se puede desafiar e intervenir la “evolución natural” de nuestra biología. Una evolución, pero no una evolución con los mismos conceptos del pasado.  Teniendo esto en consideración, hay aspectos biológicos que algunas figuras femeninas planetarias contienen y que desafían lo que significa para el Humano y el Mismo-Mundo: Fuerza. Las figuras femeninas son fuertes, pero no es la fuerza que viene desde la Historia Universal, donde se le atribuye la fuerza a una composición muscular masculina o al victorioso. Es una fuerza alterna, una paciencia a largo plazo. La fuerza no sólo corresponde a un género, Hombre. Estas escalas biológicas, si bien no son rígidas, son parte de la figura femenina. No son signos de debilidad, sino de fuerza biológica. ¿Qué otras capacidades, características, y escalas componen la figura femenina planetaria? ¿Qué otras gradientes de conceptos, además de la fuerza, podemos desconstituir a partir de esta figura? 

La reapropiación de las técnicas y tecnologías empieza desde repensar nuestros sistemas que no sólo se extienden en las técnicas, sino en nuestros diseños. Se requiere pensar en categorías epistemológicas. Desde xeno-entidades. Pero comprender la posibilidad de su existencia no es suficiente, se necesita adherirse a ellas. Un dispositivo de adhesión se puede manifestar en infraestructuras planteadas a partir de la tensión entre la información disponible, la información desconocida, y la relación entre ambas: xeno-entidades por-ser-delineadas. La adhesión es una estrategia que busca alejarse de la dicotomía de colonizar/incluir, aceptar/rechazar; hacia una desmantelación del Mundo. 

Algunas de las características y capacidades de las figuras femeninas pueden considerarse o relacionarse directamente a la figura masculina del Mismo-Mundo. Dispositivos de Adhesión no rechaza o desvalida estas nociones, sino permea deliberadamente entre lo desconocido y lo conocido. La adhesión es una propiedad que hace que dos o más elementos o partículas que son diferentes entre sí se mantengan abiertas la una con la otra sin mezclarse y sin perder sus propiedades individuales. En la mecánica, la adhesión entre dos sustancias es posible por la “porosidad” entre ellas. Los adhesivos son “puentes” entre las superficies de los sustratos. Un dispositivo de adhesión permite una unión resistente; honrando las diferencias, siendo lo suficientemente flexible, para diseñar antes de diseñar. Para pensar en los sistemas que hacen los sistemas; las historias que hacen las historias. 

Lo que compone, significa, y acciona una figura femenina planetaria está por-construirse; es un espacio para descubrir maneras alternas de construir mundos. Para esto, el mito de lo que significa el cuerpo femenino y mujer, debe desmantelarse; no para borrar diferencias, sino para la liberación de sus limitantes. Neimanis describe que los cuerpos son siempre más de lo que “son”. Las figuras femeninas son apropiaciones intra-activas; por lo tanto, cualquier cualidad que se le otorgue debe ser siempre temporal y estar sujeta a revisión. Adherirnos a estas figuras, y otras que puedan descubrirse, es rediseñar un pasado, un presente, y un futuro. - 

Para mis abuelas: Hilda & Alicia

 

[1] En este escrito, el uso de las mayúsculas en las palabras indica que se habla de una condición. Por ejemplo: Humano, Mundo.   

[2] En este escrito, el uso de las minúsculas en las palabras indica su definición en términos generales, fuera de las condiciones.   

[3] Likavčan, Lukás. 2019. Introduction to comparative planetology. Moscú: Strelka Press.   

[4] libid.   

[5]  Citado de Turpin, Etienne. 2013. Architecture in the Anthropocene. Michigan: Open Humanities Press.   

[6]  Lara, Fernando Luiz. 2021. "El otro del otro: cómo las historias canónicas de la arquitectura borraron las Américas." Anales del IAA. http://www.iaa.fadu.uba.ar/ojs/index.php/anales/article/view/373/628#.[7] Así como las obras de Brunelleschi, Alberti, y Palladio, señala Lara.   

[8] libid.   

[9]  Para indagar más en el concepto de Cosmotécnicas: Hui. Yuk. 2016. The Question Concerning Technology in China: An Essay in Cosmotechnics. Falmouth: Urbanomic Media LTD.   

[10]  “La leyenda ruandesa dice que la eyaculación femenina se origina con una antigua reina que experimentó un orgasmo que sacudió la tierra mientras su marido estaba en la guerra, produciendo suficiente agua para llenar el enorme lago Kivu.” Accedido en 06 de junio, 2021: https://vimeo.com/ondemand/sacredwater2. Documental: 2016. Sacred Water. Directed by Olivier Jourdain. Performed by Vestine Dusabe. 

[11] Lo local no está separado de una planetariedad. Para leer más sobre el pensamiento planetario: Hui, Yuk. n.d. Caja Negra Editora: Para un pensamiento planetario. Accedido en 25 de mayo, 2021: https://cajanegraeditora.com.ar/blog/para-un-pensamiento-planetario/?fbclid=IwAR2qMRCWpnAp6vH2FFot2Fsz1ffCVqhRnryGFY-UGtrBFEPad_EANmJZFS8.   

[12] Los cuerpos pueden comprender parte de las figuras femeninas.   

[13]  Neimanis, Astrida. 2016. "Posthuman Gestationality: Luce Irigaray and Water’s Queer Repetitions." Bodies of Water: Posthuman Feminist Phenomenology. London: Bloomsbury Academic. P. 65–108.    

[14]  Zimmer, Carl. 1995. Discover: Hypersea Invasion. Septiembre 30. Accedido en 10 de mayo, 2021: https://www.discovermagazine.com/planet-earth/hypersea-invasion.   

[15] Cuboniks, Laboria. n.d. Xenofeminism: A politics of alienation. Accedido en 05 de febrero, 2021: https://laboriacuboniks.net/manifesto/xenofeminism-a-politics-for-alienation/.   

Acerca de la autora:

Denise Luna Acevedo es arquitecta, investigadora, y profesora de México. 

Realizó sus estudios de arquitectura en la Universidad Iberoamericana CDMX-Tijuana. Obtuvo un posgrado en el programa “The New Normal” iteración 2018 en Strelka Institute for Media, Architecture and Design en Moscú, Rusia; donde realizó proyectos de investigación y diseño para las ciudades explorando las oportunidades planteadas por tecnologías emergentes para prácticas interdisciplinarias de diseño urbano. Recibió la beca completa certificada para el programa “Post-Planetary Universal Design” en The New Centre for Research & Practice. 

Socia de estudio santander; co-directora de TIOC Think Tank (Temporary Infrastructure of Commitments); recientemente escribió el texto “Dispositivos de Adhesión: Diseños que diseñan” en el libro “Repensar los diseños” de UABC. Actualmente, esta coescribiendo un texto por publicarse por la editorial Actar, “Nature of Enclosure”. Su trabajo intenta buscar formas alternas de arquitectura y explorar posibilidades de diversas técnicas (análogas, computacionales) a través del pensamiento y práctica a escala planetaria, especialmente desde un contexto latinoamericano.

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